Ciudadanía digital: La gran asignatura pendiente de España. Cómo educar a los más jóvenes en materia de Tecnologías de la Información y la Comunicación

El sistema educativo español está obsoleto, no es muy difícil darse cuenta de esto viendo como, con cada generación que pasa, son más los alumnos a los que les cuesta llevar todas las asignaturas al día.

Esto, en mi opinión, se debe a que a medida que la sociedad avanza, la tendencia a usar las tecnologías de la información en prácticamente todos los aspectos de nuestra vida es mayor, pero el sistema educativo de este país no se adapta a esta tendencia. Sino que, por el contrario, cada día que pasa, se va quedando más atrás debido a que este no cambia. En España se pretende enseñar de la misma manera que hace 30 años, lo cual nadie dice que esté mal pero esto claramente tiene sus consecuencias sobre la sociedad: los jóvenes cada día tienen menos ganas de aprender que antes debido a que en sus colegios/institutos muchas veces se da de lado a las TIC. Tanto es así que incluso siguen existiendo centros educativos en los que está terminantemente prohibido llevar cualquier tipo de dispositivo con conexión a internet.

Esto es un error grave, sobre todo cuando se trata de niños y adolescentes. Son precisamente los más jóvenes los que más ganas tienen de conocer el mundo y si las personas más cercanas (como pueden ser padres, profesores…) les quitamos esa posibilidad, más querrán hacerlo. Por tanto si se siguen prohibiendo los dispositivos móviles en los colegios, no sólo no les estamos ayudando sino que estamos contribuyendo a un mal uso de las tecnologías de la información y la comunicación. No sólo generamos una mayor dependencia de los dispositivos conectados, sino que además estamos provocando que cada vez más los jóvenes de hoy en día nos vean a los adultos como los malos del juego, lo que conlleva a que los más jóvenes no quieran dejarse enseñar sobre cómo se deben usar los dispositivos móviles de manera responsable y de una manera más segura para todos.

Este es un error que comenten muchos padres y profesores de hoy en día sin ser conscientes de ello ni las consecuencias que esto desencadenan.

Desde mi propia experiencia puedo afirmar que si en vez de prohibir el uso de las TIC en determinadas situaciones, nos sentamos con el/la menor en cuestión y simplemente nos limitamos a  intentar transmitir nuestro conocimiento, estaremos contribuyendo a crear personas sin miedo a contar las cosas y pedir ayuda en caso de necesidad. A propósito de esto, voy a contar una experiencia personal bastante satisfactoria que tuve ya hace algo más de un año:

Por aquel entonces conocí a una persona menor de edad, la cual tenía problemas en el instituto por temas de ciberacoso. Estuve semanas hablando con ella para informarme acerca de lo que pasaba y un buen día, por algo que dijo que ahora mismo no recuerdo, me pude percatar de que aquella persona se había enamorado de otra a la que no conocía de nada a través de internet.

Al cabo de unos días vino a contármelo y, aunque yo ya lo sabía, fingí que era nuevo para mí. Lo curioso de esto es que cuando me lo contó, estaba llorando porque había hablado con aquella misteriosa persona que había conocido por una red social y esta parece ser que no se estaba portando del todo bien; ya que esta persona amenazaba con desaparecer de manera trágica para siempre dejándola sola a mi amiga y cosas más fuertes que reservo para otro momento.

Pasaron los días y mi amiga siempre acudía a mi llorando hasta que un día ella misma de motu propio se cansó de la situación y, sin tan siquiera decirla nada, me dio su usuario y contraseña de la red social en cuestión y me pidió que entrara a ver la conversación. Yo accedí y entré y pude ver que esta persona la estaba extorsionando y pidiendo fotografías de mi amiga (por aquel entones menor de edad) de contenido sexual explícito.

A partir de ese momento mi tarea consistió en hacerla entender a ella que esta persona no era quien decía ser y que no debía contactar más con ella.

Yo no soy psicólogo ni nada parecido, simplemente soy estudiante de seguridad informática y esta historia la cuento simplemente para hacer ver que si te sientas con tu hijo/a o con cualquier menor de edad y, en vez de prohibirle cosas, le enseñas como funciona internet desde tu propia experiencia, el/la niñ@ entenderá que puede contar contigo para que le eches un cable cuando sea necesario. Pero esto no es algo que deba de hacerse simplemente porque lo digo yo, esto está sacado de mi experiencia personal y hasta que no se ponga en práctica no se verán resultados.

Llegados a este punto y sin irme más del tema principal del post diré que esta tarea también es deber de los profesores de colegios e institutos ya que ell@s son prácticamente los segundos padres de los más jóvenes. Pero los profesores deben ceñirse al plan de estudios que se les exige impartir desde el Ministerio de Educación. ¿El problema del plan de estudios? Que a día de hoy, con las TIC en auge, todavía sigue sin implantar asignaturas focalizadas en las TIC. Todavía los jóvenes deben seguir aprendiendo cosas que raramente les van a aportar algo en su futuro trabajo. Y hay quien dice… “es que la cultura general es lo más importante”. ¡Error! La cultura general cada día es menos importante. No hay más que preguntarle a un/a alumno/a de 1º de la ESO para darse cuenta de que sólo estudia lo que le interesa y poco más. Todo lo demás lo sabe porque le han obligado a aprenderlo.

En este sentido España, cuyos estudiantes viven cada día más pegados a sus móviles que el día anterior, necesita cambiar su plan de estudios; es necesario un cambio de metodología para implantar las TIC como herramienta de apoyo, no de distracción como hoy en día es. En este sentido España ya cuenta con el apoyo de grandes empresas como Google quien está invirtiendo mucho en educación, así como editoriales como Edelvives, quienes trabajan muy duro para adaptar sus libros de texto a formato digital y otras muchas labores por mejorar la educación que tienen en marcha.

Esto sin duda es un gran paso, sí. Pero sigue sin ser suficiente. A estas alturas de la película es necesario introducir conceptos de asignatura como el de Ciudadanía digital. Un concepto que está lejos ya de ser nuevo pero que es ahora cuando se está empezando a implantar en EEUU y otros países y que, como era obvio, está dado muy buenos resultados.

Tal y como está planteado ahora mismo, Ciudadanía digital (o DigCit en inglés) es un plan de estudios un tanto distinto del “original”. Con este plan de estudios se pretende enseñar a los más jóvenes (primaria y secuandaria) cosas tan básicas como son:

  • Manejar de forma responsable y segura la información que publican en internet
  • Tomar responsabilidad de su propia responsabilidad en internet a la vez que respetan la de los demás
  • Construir, mantener y proteger su propia reputación online
  • Tener claras sus responsabilidades y derechos como creadores de contenido en línea
  • Identificar, encontrar, evaluar y utilizar información online de manera eficaz
  • Saber lidiar con situaciones de ciberacoso apropiadamente y de forma responsable
  • Mantenerse seguros en la red

Esto que parecen cosas obvias para nosotros, para los más pequeños no lo son. Por este motivo veo completamente necesaria la implantación de este plan de estudios en el sistema educativo español.

Una propuesta razonable sería introducirlo como asignatura obligatoria desde 1º de la ESO o incluso antes ya que cada día los niños empiezan antes a cacharrear. Esta asignatura podría sustituir propuestas como aquella asignatura que tuve el placer (sarcasmo) de inaugurar cuando comencé segundo de la ESO, año en el que coincidió justamente con la entrada en vigor de la ley que introducía la asignatura Educación para la ciudadanía como asignatura obligatoria en 2º de la ESO y que nadie acabó de entender bien de qué se trataba aquello ni porqué teníamos que entrar un día una hora antes a clase para dar una asignatura que aparentemente no tenía sentido ni aplicación directa sobre la vida (sigo sin tener claro si esa era la idea inicial del PSOE cuando introdujo esta asignatura).

Desde mi punto de vista, una asignatura así se podría encajar en el plan de estudios actual de manera en la que sólo  se impartiese un mínimo de 2 horas semanales repartidas en 2 días distintos y que esta asignatura estuviese presente desde 3º de primaria hasta 4º de la ESO como asignatura obligatoria. Sólo así se conseguiría mejorar de forma notable el rendimiento académico de nuestros estudiantes más jóvenes al mismo tiempo que se estaría contribuyendo a una sociedad muchísimo más civilizada y ética en internet; habría menos casos de ciberacoso y tendríamos herramientas suficientes para luchar contra delitos como la pornografía infantil  o extorsiones por redes sociales.

Por lo general podríamos volver a afirmar que nuestro país tiene una de las culturas más avanzadas del mundo ya que la inmensa mayoría de personas estarían más que preparadas para enfrentarse al mundo digital en el que vivimos y tendríamos capacidad de respuesta antes ataques informáticos de fuera sin que la actuación de fuerzas especiales fuese condicionante (si necesaria).